LOS POLLITOS DICEN

Un clásico para el repertorio familiar

“Los pollitos dicen 
pío, pío, pío,
cuando tienen hambre
cuando tienen frío.

La gallina busca 
el maíz y el trigo,
les da la comida
y les presta abrigo.

Bajos sus dos alas,
acurrucaditos,
hasta el otro día
duermen los pollitos”

Esta es la versión que comparto de la popular canción infantil “Los pollitos dicen” que, como muchas otras, no pasa de moda y gusta a pequeños de ayer y de hoy, especialmente en la etapa de 0-36 meses. Como en los primeros años de vida los aspectos sensoriales ayudan a los bebés  a conocer y a establecer relaciones con el mundo que les rodea, cuando la canto la acompaño con títeres creados con elementos sencillos y una coreografía basada en la expresión de las manos, una de las primeras partes del cuerpo que descubren y se descubren. 

Como apoyo a los aspectos auditivos y sensoriales utilizo un simpático libro de cartoné titulado como la canción, editado por Ediciones Ekaré e ilustrado por Gerald Espinosa, que reproduce la letra de la famosa melodía. También podemos encontrarla en la colección de Edelvives Deditos que recoge otros famosos títulos como “Debajo de un botón”, “Tengo tres ovejas”, “Sal, caracol, “Don Melitón tenía tres gatos”, etc. Esta colección es fantástica para las primeras relaciones entre el bebé y el libro, ya que todos son de tapa dura, pequeños, manejables, y con una propuesta de páginas perforadas para jugar con los dedos. El único inconveniente de estas publicaciones es que están descatalogadas, pero quizás tengas la suerte de encontrar alguno de los títulos en tu biblioteca más cercana.

Con libro o sin él, esta canción es un clásico, para incluir en el repertorio familiar y jugar. Si tienes un par de guantes blancos, un poco de pintura y una boa de plumas, con los pollitos y su canción, la diversión está asegurada.

EL HALLAZGO EN LOS PROCESOS DE CREACIÓN

El fracaso como punto de partida hacia el éxito

Hace dos veranos visité con mi marido y mi pequeño Noah el Museo Picasso en Málaga, tras muchos años soñando con hacerlo. Sin embargo, la emoción inicial de la visita transitó a decepción al comprobar que sus paredes estaban llenas de bocetos y estudios, nada de primeras obras. El museo es pequeño y no tardamos en estar de nuevo entre las callejuelas de casco histórico de la ciudad y, como no hay mal que por bien no venga, pudimos sentarnos en una terraza a disfrutar de unas buenas tostadas con aceite y tomate, acompañadas de una interesante charla.

Recapacitando sobre mi mal sabor de boca inicial, hablamos de la importancia de los procesos en el las disciplinas artísticas y escénicas, y de lo sobrevalorado que está el resultado. Un resultado que no es tal,  ya que éste se vuelve a convertir en proceso una y otra vez con cada nueva ejecución. Cuando el proceso se mecaniza, entonces sí llega el resultado final, se agota la vida de ese producto artístico, y vuelta a empezar.

Los procesos son adorables y odiosos a la vez, ya que hay días de grandes hallazgos, otros de fracasos y otros de borrón y cuenta nueva. Soy una persona creativa por naturaleza y abordo la ejecución de la idea que me estalla en las entrañas con pasión. He de reconocer que hasta que visité el Museo Picasso, los fracasos me mataban. Al traer lo imaginado o sentido a la realidad y no obtener el resultado visionado, sentía que había malgastado mi tiempo y mi dinero, en las ocasiones en las que trabajaba con materiales para crear objetos.

La primavera pasada estaba creando una sesión de cuentos para bebés titulada Al agua patos y dentro del repertorio trabajé la canción de Todos los patitos. Cuando creo un repertorio para edades tempranas no sólo busco material relacionado con el tema elegido, sino que me divierte el sentido conceptual, es decir, en este caso, usar elementos como libros de bañera o aquellos que  hagan pensar en agua sin ser agua, que se utilicen en o con agua, etc. Así que al pensar la canción elegida,  me imaginé cantándola con unas aletas azules en los pies simulando un lago, con patitos de goma y nenúfares.

En mi mente la idea era fantástica pero en la ejecución todo cambió: eran incómodas al caminar y los materiales no eran los adecuados. Mi hijo Noah, que ese momento tenía dos años y medio, le fascinó de tal manera que arrancó uno de los patos. El ingenio en el que tanto me había esforzado era un desastre.

A pesar de que el estreno de la sesión estaba a menos de una semana, lo desarmé. No podía presentarme delante del público sin estar enamorada de mi invento, y sin que el mismo fuera apto para los bebés,  así que comencé de nuevo.  Me dejé fluir en  las sensaciones de agua, de color, y en la ternura que siempre me ha inspirado esa canción. Entonces recordé una mopa azul, de esas suaves que se usan para el suelo,  guardada en mi caja de material creativo. En el nuevo proceso de creación,  después del desmoralizante fracaso, se presentaba ante mí un nuevo e ilusionante hallazgo.

Ansiosa por probar el nuevo planteamiento me puse manos a la obra y creé un delicado estanque de patitos, que podían salir y entrar del  agua gracias a estar fijados con velcro. Ya tenía listo el componente sensorial, pero me faltaba introducir lo espacial y lo conceptual, así que até en la parte de atrás una cinta larga para pasear el lago entre el público, haciendo un guiño a la vez a la acción de limpiar. ¡Ya lo tenía! Y lo mejor había sentido un flechazo.

La propuesta fue muy bien acogida, tanto que muchas familias se animaron a fabricar la suya para jugar en casa.

Después del estreno, recordé las aletas y me dio pena haberlas reconvertido. Aquel invento, y muchos otros fracasados que dejé atrás, bien podían haber formado parte de mi museo de hallazgos, porque esos pequeños fracasos me han llevado a mis pequeños-grandes éxitos.

Desde esta óptica, el proceso toma mayor relevancia que el resultado. Ahora valoro todos esos bocetos y estudios del Museo Picasso de Málaga mucho más que el mismísimo Guernica.

“FUENTE DE INSPIRACIÓN”

Un impulso para continuar

31 de Diciembre, se apagan los días de 2016 para dar paso al nuevo año. Éste que se agota ha sido excepcional y explosivo. Muchos retos, muchos sueños cumplidos, algunos naufragados, y muchos “en cola” esperando su turno.  Un 2016 sorprendente: La agenda a reventar, el sobre esfuerzo traducido en dolor,  la expansión por las islas, la libertad creativa en acción, el blog acompañándome a cada paso, el pánico escénico, los abrazos al terminar de contar, aprender que en la derrota también hay éxito,  las manos amigas, salir a flote en las adversidades del hogar sin salvavidas, “carretera y cuento” , compartir con otros narradores y narradoras en la Escuela de Verano de AEDA,  otros guerreros y guerreras, que como yo, hacen de la utopía realidad con cada palabra dicha.

2017 se presenta lleno de posibilidades y alguna que otra meta ambiciosa que alcanzar. Deseo seguir creciendo junto a ustedes, aunque este año, quizás a un ritmo más lento, porque quiero vacaciones, días de sofá, café con amigos, paseos junto al mar, spa y mojitos, crear sin plazos, aburrirme, revolcarme con mi hijo por el suelo sin prisas, hacer bizcochos, abrazar a mi marido sin que el cuerpo agotado duela; en definitiva estar plenamente presente en mi vida, además de en mi profesión.

Me siento agradecida, bendecida, recompensada por tantos años de “dura siembra”. Agotada también. Estos últimos días el trabajo, de este año intenso, me ha pasado factura hasta el punto de estar al límite, de no poder sonreír más sin desfallecer. Y en ese punto recibí este mensaje a través de mi página profesional de Facebook:

“Buenos días.

Mi nombre es Marta López y soy profe de M&M. Quería agradecerte, a nivel personal y profesional, el trabajo que realizas…Es una guía, un referente, una fuente de inspiración. De parte de mis pequeños artistas y mía propia, ¡Felices Fiestas!”

A este mensaje adjuntaba un vídeo, bajo estas líneas,  en el que sus alumnos y alumnas de la Escuela de Música popular de la Victoria de Acentejo, recreaban con un toque personal y tierno,  una propuesta escénica que hice de ““Canción para dormir a un cocodrilo” de Liliana Cinetto (“Problemas en el ropero y nuevos versos diversos”. DIEGO PUN EDICIONES) Compartido hace unos meses por este medio.Mi cocodrilito

Cuando leí esto, y contemplé con orgullo a esos pequeños, mis dudas que navegaban en el cansancio a sus anchas, se esfumaron. Y sentí que todo el esfuerzo tenía su recompensa, ya que uno de los principales objetivos de lo que hago es que “roben, copien y repitan” lo que les guste de mis propuestas. Ser vuestra inspiración me inspira. Cuando comparten conmigo estas cosas me llenan el corazón de amor, que es lo único que necesito para seguir.

GRACIAS. Gracias Marta, gracias a todos y a todas por quererme tanto y bien. Ustedes también son mi familia. Nos vemos en nada.

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RECOPILANDO

Un camino común

La oralidad es patrimonio cultural, por tanto hay que mimarla y mantenerla viva como antaño, de boca en boca y de generación en generación. Es trabajo de todos  “mantener de moda” la tradición para que nuestros pequeños puedan disfrutar de la infinidad de canciones, poemas, cuentos, retahílas, nanas, adivinanzas y demás entretenimientos de los que nosotros también disfrutamos en la infancia. La riqueza de la palabra es incalculable. Cuando la compartimos a través de poemarios, cancioneros e historias, las de ahora y las de siempre, generamos nuevos vínculos de comunicación, afecto y relación tanto en la propia familia, si es en el hogar, como entre otras familias, si es en un evento público. Las actividades culturales entonces se convierten también en oportunidades donde socializar e intercambiar vivencias.

Les invito a recorrer este camino juntos, a recopilar entre todos los tesoros de la memoria. El primero en animarse ha sido Fabio González, Narrador oral e Ilustrador de la isla de Tenerife, del que puedes saber más pinchando en este enlace https://www.facebook.com/fabio.g.torres?fref=ts .

Y a ustedes ¿Qué les cantaban y contaban cuando eran pequeños? Anímense y envíen sus vídeos a isabelbolivarweb@gmail.com. Por mi parte me comprometo a compartirlos con todos, para que este bien común no caiga en el olvido.

Expresarte, pasito a pasito

Taller de estimulación temprana a través de los libros, la Narración oral y el Arte

Desde el pasado mes de Octubre mi compañera Laura Escuela y yo, estamos desarrollando un hermoso taller de nombre Expresarte, pasito a pasito. Está dirigido a familias con bebés de 0-36 meses y se está desarrollando en las Bibliotecas Públicas del Estado de Canarias (Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria).

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Entidades colaboradoras

Su ejecución ha sido gracias al patrocinio del Gobierno de Canarias a través de Canarias Cultura en red y de Canarias Crea, que nos ha ayudado a desplazarnos a la isla vecina;  y a la colaboración y entrega del personal de ambas bibliotecas, al que agradecemos desde estas líneas su implicación en este hermoso proyecto que ya es realidad.

Expresarte, pasito a pasito, es un taller de estimulación temprana a través de los libros, la Narración Oral y el Arte, que se está llevando a cabo en 4 sesiones de 1 hora, aproximadamente, que forman 1 ciclo, con las mismas 15 familias (bebé y dos acompañantes) . Cada sesión costa de 3 momentos: sesión temática de Bebecuentos (animales, el cuerpo, la noche y la pintura han sido los temas de esta edición), taller de expresión plástica (manualidad relacionada con el Bebecuentos para hacer un pequeño libro de familia) y recomendación de libros (a través de una selección previa y en un entorno de lectura y juego libre).

Imágenes de sesiones realizadas en la Biblioteca Pública del Estado de Las Palmas de Gran Canaria

El objetivo principal de la actividad es fomentar la participación de las familias en actividades socio-culturales desde edades tempranas, con la idea de acercar los libros a los bebés y de compartir con los adultos que acompañan una amplia gama cuentos, canciones, poemas, nanas, juegos, retahílas, en definitiva, de recursos que puedan repetir en casa. La experimentación es un medio propicio para que el niño se exprese y se relacione con el mundo que le rodea, potenciando sus habilidades generales, su autoestima y su seguridad. Sin duda, jugando es como podemos  contribuir al su desarrollo integral de nuestros pequeños, tanto desde el hogar, como en la convivencia con otros en este tipo de actividades.

Hemos llevado a cabo 2 ciclos en Gran Canaria y 2 en Tenerife con tan buena aceptación, que la alta demanda ha dado lugar a largas listas de espera. Las familias que ya han acudido nos cuentan que “están encantados” con la propuesta y  nos manifiestan su  deseo repetir. El día 14 de diciembre empezamos el tercer y último ciclo del proyecto en Tenerife, que se extenderá hasta el día 22 del mismo mes con todas las plazas cubiertas.

Imágenes de sesiones realizadas en la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife. Fotos de Efrén Morales.

Nos sentimos agradecidas, abrumadas, por todo el cariño y apoyo recibido del personal de las Bibliotecas e Instituciones, de bebés y familias. Deseamos que 2017 venga con unos cuantos ciclos más “bajo el brazo” con la intención de atender a la demanda y disfrutar con ustedes de lo que más nos gusta: contar cuentos.

4 Estaciones

Taller de estimulación temprana a través de los libros y el juego sensorial

El pasado mes de julio llevé a cabo un proyecto hermoso que daba vueltas en mi mente desde hacía tiempo.

Las sesiones de cuentos para bebés tienen naturaleza directiva y,  para su buen desarrollo, han de ejecutarse a buen ritmo, renovando estímulos constantemente para mantener la atención, sin espacio para profundizar y dilatar los tiempos.  Así que observando las ganas de más de bebés y familias después de los Bebecuentos, su demanda y su éxito, comencé a investigar en actividades sensoriales (en la línea Montessori) con la idea de diseñar una nueva propuesta de ocio cultural para los más pequeños, en la que se creara un espacio más libre y personal para jugar.  Fui rescatando material y estudios de aquí y de allí que, mezclados con la intuición, tuvieron un buen resultado en los primeros experimentos con mi bebé en casa: jugar con harina como si fuera arena de playa, hacer pintura con yogur, recrear un estanque con patos en la bañera… Ya había recorrido camino cuando mi querida “Susi”, bibliotecaria de la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife,  me preguntó: ¿qué me propones para el verano? Y sin lugar a dudas respondí: 4 Estaciones.

4 Estaciones es un taller destinado a familias con bebés en edades comprendidas entre los 3 y los 36 meses, basado en juegos sensoriales y creativos,  en el que los libros son el punto de partida para adentrarnos en un mundo de sentidos, de vivencias y sensaciones que compartir.  Los periodos estacionales: Otoño, Invierno, Primera y Verano, son el hilo conductor entre las diferentes experiencias. Cada estación, con sus propias características, tiene asignado un espacio físico temático, con un conjunto de libros, de juegos y objetos relacionados con la experimentación de los sentidos (vista, olfato, oído, gusto y tacto) y actividades artísticas (de carácter manual) que compartir en familia.

En la primera infancia la experiencia directa es fuente de conocimiento donde “probar” ayuda al niño a construir una imagen de sí mismo, de los demás y del mundo que le rodea. Este taller de estimulación temprana propone la vivencia como base del desarrollo integral del niño, poniendo en valor actividades como la lectura compartida, los juegos libres, sensoriales y creativos en un espacio de convivencia social y cultural.

¡Estoy deseando repetir! Aquí una pequeña muestra y mi homenaje a las familias con las que pude disfrutar de una fascinante experiencia.

La Biblioteca: un buen plan

Celebración del Día Internacional de las Bibliotecas 2016

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El pasado 24 de Octubre se celebró el Día Internacional de las Bibliotecas  y, para festejarlo, se desarrollaron diversas actividades en ellas como talleres, sesiones de narración oral, espectáculos, etc.  Yo estuve contando para bebés en la Biblioteca Municipal de Adeje casco y fue muy especial. No sólo porque la sesión se desarrollara de forma orgánica y agradable, los bibliotecarios fueran un encanto y se realizara con éxito la primera sesión de Bebecuentos del municipio, sino también por el ratito compartido con mi familia entre libros y risas como usuarios de este mágico espacio.

Y es que las bibliotecas en los últimos tiempos han dejado de ser sólo salas de estudio y préstamos literarios, para convertirse en un lugar para el encuentro y el intercambio socio-cultural entre los que acuden, pequeños o grandes .

Ya no es inusual que se rompa el silencio y la quietud propia de este lugar para dar paso a un espacio flexible y dinámico, que se transforma, adapta y muta para acoger una programación cultural regular y variada, convirtiéndose en muchos casos en referentes de ocio de calidad. Este es el caso de la Bibliotecas Municipales de Santa Cruz,  la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife y la Biblioteca Pública Municipal de La Laguna. En estos espacios tengo la suerte de trabajar durante todo el año con sesiones de cuentos, talleres y otras actividades artísticas, compartiendo con el público y el personal encargado experiencias de esas que dejan contento al corazón.

Y, aunque en ocasiones se nos pase, esto no sería posible sin la figura del bibliotecari@. Son el alma de las bibliotecas, son mag@s,  sabi@s, guerrer@s que lidian entre la administración, los profesionales y los usuarios para hacer de su lugar de trabajo un lugar habitable, acogedor, amigo. Al menos yo cuando cuento allí me siento como en casa.

Las bibliotecas, éstas y todas, siempre son un buen plan. Un lugar donde leer, imaginar,escuchar, comunicar, socializar, emprender y soñar solos o en compañía… Así que amig@s, por allí nos vemos.