Sin Fronteras

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Una historia con Luz Propia

Los cuentos no tienen horizonte. Caminan, corren, vuelan y llegan a lugares insospechados, sin importarles el tiempo ni el espacio. Los cuentos trazan puentes imposibles, unen y crean lazos. Quiero compartir con ustedes la historia de un encuentro, una historia con luz propia:

El 21 de Enero, a las 23.52 recibí un mensaje privado en mi facebook profesional (https://www.facebook.com/isabelbolivarnarradoraoral) que decía:

Hola Isabel. Soy Juli, vivo en Guatemala. Me encanta lo que haces. En 2014 escribí un cuento para niños, lo hice para sanar mi corazón por una experiencia dura que viví…Me gustaría hacerte llegar un ejemplar. Nuestro pedacito de tierra en este mundo está tan mal que nos hemos quedado sin servicio de correo desde hace más de 6 meses, pero yo veré como arreglar para enviártelo…Me ilusiona pensar que algún día la historia de Gema (la estrellita de mi cuento) llegue a la vida de los niños a través de tu voz. ..Un abrazo! Juli.

En un  primer momento sentí mucho pudor. Se de sobra que las redes sociales son un escaparate, aunque por primera vez fui consciente de que ese espejo en el que mi miro, puede ser observado desde cualquier parte de mundo y a la vez que me sentí pequeña, también inmensa. Me hinché de satisfacción al comprobar que esta labor, a la que tanto esfuerzo y amor dedico, llega y ¡tan lejos!

Este mundo globalizado tiene muchos inconvenientes, pero también muchas ventajas y maravillas, como conectar a una pequeña isla en medio del Océano Atlántico con tierras americanas en un “clic”.

Juli se las ingenió para hacerme llegar el libro través de una amiga suya que viajaba a Estados Unidos y el 24 de febrero, Gema, la estrellita, comenzó su viaje para llegar a mi hogar  el 4 de marzo. Cuando se lo hice saber a Juli, esto me contestó:

Isabel, qué alegría recibir tu mensaje!!! Las mudanzas siempre traen cambios positivos y me encanta saber que Gema llegó a tu vida justo en este momento…Yo se que mi libro está en unas manos únicas que crean magia y sobre todo que mis letras han llegado a un corazón noble y hermoso que llena cada día de la mejor energía…la que irradian los niños…

Sus palabras, su llegada… todo fue muy emocionante y la historia nos conmovió:

Gema es una estrellita que no logra brillar, al contrario de toda su familia que son estrellas brillantes en todo lo que se proponen. Quiere ser como las demás, así que no se cansa de intentarlo y termina por ponerse enferma. En su reposo, flota lenta por el cielo observando detenidamente todo lo que la rodea. El universo es hermoso y para no olvidarlo pestañea fuerte, como si sacara una foto con los ojos de cada instante.  Es así como descubre su talento único que la hace brillar con luz propia.

A este libro aún le quedaba un viaje más, llegó justo en el momento en el que me mudaba de casa y en una caja, rodeado de recuerdos, llegó a mi nuevo hogar y paciente espero en el estante. Fue el 19 de abril cuando Gema conoció a algunos bebés y familias de Tenerife, tras su larga aventura, dentro de una sesión de Bebecuentos titulada “Cielito lindo” dedicada a los entes celestes, y que se llevó a cabo en la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife. Les dejo por aquí una muestra de los pequeños brillando con luz propia como Gema, la protagonista de esta cuento.

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Me dedico al arte de la palabra  porque la belleza me estalla dentro y ya sabemos que es bien presumida, así que no me queda más que expresarla como mejor se, creando y contando. Inspirar, reavivar, activar, despertar en los demás hermosos sentimientos  forma parte de mi trabajo, un oficio llevado a cabo con dedicación y cariño. Que enciendas en alguien desconocido una “chispa” y te lo haga saber de esta forma, hace que me sienta bendecida y agradecida.

Conozcan ustedes también a Juli Bermúdez, y a su estrellita, merece la pena descubrirlas.

https://www.facebook.com/CuentosJuli/

 

LOS POLLITOS DICEN

Un clásico para el repertorio familiar

“Los pollitos dicen 
pío, pío, pío,
cuando tienen hambre
cuando tienen frío.

La gallina busca 
el maíz y el trigo,
les da la comida
y les presta abrigo.

Bajos sus dos alas,
acurrucaditos,
hasta el otro día
duermen los pollitos”

Esta es la versión que comparto de la popular canción infantil “Los pollitos dicen” que, como muchas otras, no pasa de moda y gusta a pequeños de ayer y de hoy, especialmente en la etapa de 0-36 meses. Como en los primeros años de vida los aspectos sensoriales ayudan a los bebés  a conocer y a establecer relaciones con el mundo que les rodea, cuando la canto la acompaño con títeres creados con elementos sencillos y una coreografía basada en la expresión de las manos, una de las primeras partes del cuerpo que descubren y se descubren. 

Como apoyo a los aspectos auditivos y sensoriales utilizo un simpático libro de cartoné titulado como la canción, editado por Ediciones Ekaré e ilustrado por Gerald Espinosa, que reproduce la letra de la famosa melodía. También podemos encontrarla en la colección de Edelvives Deditos que recoge otros famosos títulos como “Debajo de un botón”, “Tengo tres ovejas”, “Sal, caracol, “Don Melitón tenía tres gatos”, etc. Esta colección es fantástica para las primeras relaciones entre el bebé y el libro, ya que todos son de tapa dura, pequeños, manejables, y con una propuesta de páginas perforadas para jugar con los dedos. El único inconveniente de estas publicaciones es que están descatalogadas, pero quizás tengas la suerte de encontrar alguno de los títulos en tu biblioteca más cercana.

Con libro o sin él, esta canción es un clásico, para incluir en el repertorio familiar y jugar. Si tienes un par de guantes blancos, un poco de pintura y una boa de plumas, con los pollitos y su canción, la diversión está asegurada.

EL HALLAZGO EN LOS PROCESOS DE CREACIÓN

El fracaso como punto de partida hacia el éxito

Hace dos veranos visité con mi marido y mi pequeño Noah el Museo Picasso en Málaga, tras muchos años soñando con hacerlo. Sin embargo, la emoción inicial de la visita transitó a decepción al comprobar que sus paredes estaban llenas de bocetos y estudios, nada de primeras obras. El museo es pequeño y no tardamos en estar de nuevo entre las callejuelas de casco histórico de la ciudad y, como no hay mal que por bien no venga, pudimos sentarnos en una terraza a disfrutar de unas buenas tostadas con aceite y tomate, acompañadas de una interesante charla.

Recapacitando sobre mi mal sabor de boca inicial, hablamos de la importancia de los procesos en el las disciplinas artísticas y escénicas, y de lo sobrevalorado que está el resultado. Un resultado que no es tal,  ya que éste se vuelve a convertir en proceso una y otra vez con cada nueva ejecución. Cuando el proceso se mecaniza, entonces sí llega el resultado final, se agota la vida de ese producto artístico, y vuelta a empezar.

Los procesos son adorables y odiosos a la vez, ya que hay días de grandes hallazgos, otros de fracasos y otros de borrón y cuenta nueva. Soy una persona creativa por naturaleza y abordo la ejecución de la idea que me estalla en las entrañas con pasión. He de reconocer que hasta que visité el Museo Picasso, los fracasos me mataban. Al traer lo imaginado o sentido a la realidad y no obtener el resultado visionado, sentía que había malgastado mi tiempo y mi dinero, en las ocasiones en las que trabajaba con materiales para crear objetos.

La primavera pasada estaba creando una sesión de cuentos para bebés titulada Al agua patos y dentro del repertorio trabajé la canción de Todos los patitos. Cuando creo un repertorio para edades tempranas no sólo busco material relacionado con el tema elegido, sino que me divierte el sentido conceptual, es decir, en este caso, usar elementos como libros de bañera o aquellos que  hagan pensar en agua sin ser agua, que se utilicen en o con agua, etc. Así que al pensar la canción elegida,  me imaginé cantándola con unas aletas azules en los pies simulando un lago, con patitos de goma y nenúfares.

En mi mente la idea era fantástica pero en la ejecución todo cambió: eran incómodas al caminar y los materiales no eran los adecuados. Mi hijo Noah, que ese momento tenía dos años y medio, le fascinó de tal manera que arrancó uno de los patos. El ingenio en el que tanto me había esforzado era un desastre.

A pesar de que el estreno de la sesión estaba a menos de una semana, lo desarmé. No podía presentarme delante del público sin estar enamorada de mi invento, y sin que el mismo fuera apto para los bebés,  así que comencé de nuevo.  Me dejé fluir en  las sensaciones de agua, de color, y en la ternura que siempre me ha inspirado esa canción. Entonces recordé una mopa azul, de esas suaves que se usan para el suelo,  guardada en mi caja de material creativo. En el nuevo proceso de creación,  después del desmoralizante fracaso, se presentaba ante mí un nuevo e ilusionante hallazgo.

Ansiosa por probar el nuevo planteamiento me puse manos a la obra y creé un delicado estanque de patitos, que podían salir y entrar del  agua gracias a estar fijados con velcro. Ya tenía listo el componente sensorial, pero me faltaba introducir lo espacial y lo conceptual, así que até en la parte de atrás una cinta larga para pasear el lago entre el público, haciendo un guiño a la vez a la acción de limpiar. ¡Ya lo tenía! Y lo mejor había sentido un flechazo.

La propuesta fue muy bien acogida, tanto que muchas familias se animaron a fabricar la suya para jugar en casa.

Después del estreno, recordé las aletas y me dio pena haberlas reconvertido. Aquel invento, y muchos otros fracasados que dejé atrás, bien podían haber formado parte de mi museo de hallazgos, porque esos pequeños fracasos me han llevado a mis pequeños-grandes éxitos.

Desde esta óptica, el proceso toma mayor relevancia que el resultado. Ahora valoro todos esos bocetos y estudios del Museo Picasso de Málaga mucho más que el mismísimo Guernica.

RECOPILANDO

Un camino común

La oralidad es patrimonio cultural, por tanto hay que mimarla y mantenerla viva como antaño, de boca en boca y de generación en generación. Es trabajo de todos  “mantener de moda” la tradición para que nuestros pequeños puedan disfrutar de la infinidad de canciones, poemas, cuentos, retahílas, nanas, adivinanzas y demás entretenimientos de los que nosotros también disfrutamos en la infancia. La riqueza de la palabra es incalculable. Cuando la compartimos a través de poemarios, cancioneros e historias, las de ahora y las de siempre, generamos nuevos vínculos de comunicación, afecto y relación tanto en la propia familia, si es en el hogar, como entre otras familias, si es en un evento público. Las actividades culturales entonces se convierten también en oportunidades donde socializar e intercambiar vivencias.

Les invito a recorrer este camino juntos, a recopilar entre todos los tesoros de la memoria. El primero en animarse ha sido Fabio González, Narrador oral e Ilustrador de la isla de Tenerife, del que puedes saber más pinchando en este enlace https://www.facebook.com/fabio.g.torres?fref=ts .

Y a ustedes ¿Qué les cantaban y contaban cuando eran pequeños? Anímense y envíen sus vídeos a isabelbolivarweb@gmail.com. Por mi parte me comprometo a compartirlos con todos, para que este bien común no caiga en el olvido.

4 Estaciones

Taller de estimulación temprana a través de los libros y el juego sensorial

El pasado mes de julio llevé a cabo un proyecto hermoso que daba vueltas en mi mente desde hacía tiempo.

Las sesiones de cuentos para bebés tienen naturaleza directiva y,  para su buen desarrollo, han de ejecutarse a buen ritmo, renovando estímulos constantemente para mantener la atención, sin espacio para profundizar y dilatar los tiempos.  Así que observando las ganas de más de bebés y familias después de los Bebecuentos, su demanda y su éxito, comencé a investigar en actividades sensoriales (en la línea Montessori) con la idea de diseñar una nueva propuesta de ocio cultural para los más pequeños, en la que se creara un espacio más libre y personal para jugar.  Fui rescatando material y estudios de aquí y de allí que, mezclados con la intuición, tuvieron un buen resultado en los primeros experimentos con mi bebé en casa: jugar con harina como si fuera arena de playa, hacer pintura con yogur, recrear un estanque con patos en la bañera… Ya había recorrido camino cuando mi querida “Susi”, bibliotecaria de la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife,  me preguntó: ¿qué me propones para el verano? Y sin lugar a dudas respondí: 4 Estaciones.

4 Estaciones es un taller destinado a familias con bebés en edades comprendidas entre los 3 y los 36 meses, basado en juegos sensoriales y creativos,  en el que los libros son el punto de partida para adentrarnos en un mundo de sentidos, de vivencias y sensaciones que compartir.  Los periodos estacionales: Otoño, Invierno, Primera y Verano, son el hilo conductor entre las diferentes experiencias. Cada estación, con sus propias características, tiene asignado un espacio físico temático, con un conjunto de libros, de juegos y objetos relacionados con la experimentación de los sentidos (vista, olfato, oído, gusto y tacto) y actividades artísticas (de carácter manual) que compartir en familia.

En la primera infancia la experiencia directa es fuente de conocimiento donde “probar” ayuda al niño a construir una imagen de sí mismo, de los demás y del mundo que le rodea. Este taller de estimulación temprana propone la vivencia como base del desarrollo integral del niño, poniendo en valor actividades como la lectura compartida, los juegos libres, sensoriales y creativos en un espacio de convivencia social y cultural.

¡Estoy deseando repetir! Aquí una pequeña muestra y mi homenaje a las familias con las que pude disfrutar de una fascinante experiencia.

Mi cocodrilito

Poesía en movimiento II

“Problemas en el ropero y nuevos versos diversos” es un libro editado por DIEGO PUN EDICIONES  que no debe faltar en la biblioteca familiar.

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Con  una escritura fresca y dinámica Liliana Cinetto nos cuenta, en clave de poesía, historias curiosas de animales, fantasmas, princesas y hasta las aventuras de un “ombligo paseandero”.

Este pequeño libro, de páginas coloridas, está magistralmente ilustrado por Nareme Melián. A Liliana tuve la suerte de saludarla en la edición 2015 del Festival Internacional del Cuento de Los Silos, Tenerife, en el que me firmó mi ejemplar. Ahora me falta que el amigo y admirado compañero Nareme haga lo mismo, en este pequeño tesoro que albergamos en casa.

Como profesional, trabajo varios poemas de este texto. Hoy muestro en este vídeo “Canción para dormir a un cocodrilo”. Lo que se produce en las sesiones de Bebecuentos cuando la comparto es pura magia. Las familias acunan a sus bebés mientras cantan y dibujan en el aire los gestos propuestos. Y cuando el “cocodrilito” se duerme, el bullicio de pequeños y grandes cesa, se hace el silencio, y esperan con paciencia a que les toque dar el beso de buenas noches a este diminuto amigo.

“Doña Mariquita”

Poesía en Movimiento

Soy fan confesa de la poesía infantil, adoro leerla como un disfrute personal. Sobre todo me gusta compartirla en mis sesiones de cuentos destinadas a bebés, ya que su dimensión y sonoridad favorecen la atención del niño, limitada en edades tan tempranas.

Mi estilo como narradora oral está ligado al uso de objetos. Esto hace que cuando leo poesía, por defecto profesional, la cosifico, la veo en movimiento en mi cabeza, y se me hace inevitable crear lo imaginado y contar lo recreado. Así que al atractivo musical de la palabra añado un estímulo visual para un éxito garantizado con el público menudo.

Uno de mis libros preferidos para este tipo de experimentos es Abezoo, un curioso abecedario de animales publicado por SM. Los deliciosos textos de Carlos Reviejo y las ilustraciones llenas de gracia e ingenio de Javier Aramburu hacen de Abezoo un libro  imprescindible en la biblioteca familiar. A casa llegó como un regalo, cuando mi pequeño Noah tenía 4 meses, y desde entonces vivimos enamorados de esta obra tan placentera.img-20140810-wa0018

El primer poema que representé de este libro fue “Doña Mariquita”. Las manos son expresivas por naturaleza y a los bebés les encanta verlas en movimiento (sólo hay que ver la cantidad de rimas, canciones y juegos de manos que nos brinda la tradición).

ABZOO00_laraAsí que, con la ayuda de un guante negro y uno rojo, texturas  en una mano y un títere en la otra; unas pocas notas musicales acompañadas de juego y caricias, y tenemos una bonita receta para la sonrisa de nuestros pequeños.

En este vídeo casero les muestro el resultado. Espero que les guste y se animen, por qué no, a repetirlo en casa.