EL HALLAZGO EN LOS PROCESOS DE CREACIÓN

El fracaso como punto de partida hacia el éxito

Hace dos veranos visité con mi marido y mi pequeño Noah el Museo Picasso en Málaga, tras muchos años soñando con hacerlo. Sin embargo, la emoción inicial de la visita transitó a decepción al comprobar que sus paredes estaban llenas de bocetos y estudios, nada de primeras obras. El museo es pequeño y no tardamos en estar de nuevo entre las callejuelas de casco histórico de la ciudad y, como no hay mal que por bien no venga, pudimos sentarnos en una terraza a disfrutar de unas buenas tostadas con aceite y tomate, acompañadas de una interesante charla.

Recapacitando sobre mi mal sabor de boca inicial, hablamos de la importancia de los procesos en el las disciplinas artísticas y escénicas, y de lo sobrevalorado que está el resultado. Un resultado que no es tal,  ya que éste se vuelve a convertir en proceso una y otra vez con cada nueva ejecución. Cuando el proceso se mecaniza, entonces sí llega el resultado final, se agota la vida de ese producto artístico, y vuelta a empezar.

Los procesos son adorables y odiosos a la vez, ya que hay días de grandes hallazgos, otros de fracasos y otros de borrón y cuenta nueva. Soy una persona creativa por naturaleza y abordo la ejecución de la idea que me estalla en las entrañas con pasión. He de reconocer que hasta que visité el Museo Picasso, los fracasos me mataban. Al traer lo imaginado o sentido a la realidad y no obtener el resultado visionado, sentía que había malgastado mi tiempo y mi dinero, en las ocasiones en las que trabajaba con materiales para crear objetos.

La primavera pasada estaba creando una sesión de cuentos para bebés titulada Al agua patos y dentro del repertorio trabajé la canción de Todos los patitos. Cuando creo un repertorio para edades tempranas no sólo busco material relacionado con el tema elegido, sino que me divierte el sentido conceptual, es decir, en este caso, usar elementos como libros de bañera o aquellos que  hagan pensar en agua sin ser agua, que se utilicen en o con agua, etc. Así que al pensar la canción elegida,  me imaginé cantándola con unas aletas azules en los pies simulando un lago, con patitos de goma y nenúfares.

En mi mente la idea era fantástica pero en la ejecución todo cambió: eran incómodas al caminar y los materiales no eran los adecuados. Mi hijo Noah, que ese momento tenía dos años y medio, le fascinó de tal manera que arrancó uno de los patos. El ingenio en el que tanto me había esforzado era un desastre.

A pesar de que el estreno de la sesión estaba a menos de una semana, lo desarmé. No podía presentarme delante del público sin estar enamorada de mi invento, y sin que el mismo fuera apto para los bebés,  así que comencé de nuevo.  Me dejé fluir en  las sensaciones de agua, de color, y en la ternura que siempre me ha inspirado esa canción. Entonces recordé una mopa azul, de esas suaves que se usan para el suelo,  guardada en mi caja de material creativo. En el nuevo proceso de creación,  después del desmoralizante fracaso, se presentaba ante mí un nuevo e ilusionante hallazgo.

Ansiosa por probar el nuevo planteamiento me puse manos a la obra y creé un delicado estanque de patitos, que podían salir y entrar del  agua gracias a estar fijados con velcro. Ya tenía listo el componente sensorial, pero me faltaba introducir lo espacial y lo conceptual, así que até en la parte de atrás una cinta larga para pasear el lago entre el público, haciendo un guiño a la vez a la acción de limpiar. ¡Ya lo tenía! Y lo mejor había sentido un flechazo.

La propuesta fue muy bien acogida, tanto que muchas familias se animaron a fabricar la suya para jugar en casa.

Después del estreno, recordé las aletas y me dio pena haberlas reconvertido. Aquel invento, y muchos otros fracasados que dejé atrás, bien podían haber formado parte de mi museo de hallazgos, porque esos pequeños fracasos me han llevado a mis pequeños-grandes éxitos.

Desde esta óptica, el proceso toma mayor relevancia que el resultado. Ahora valoro todos esos bocetos y estudios del Museo Picasso de Málaga mucho más que el mismísimo Guernica.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s